| Escrito por Gabriel, el 19-12-2007 03:19 |
Arbol con su disco Hormigas recién
editado, que para hacer honor al nombre les implicó un intensivo
trabajo a nivel musical, vocal y de producción artística, Árbol se
aferra cada vez más fuerte sus raíces en el rock argentino a fuerza de
trabajo y, según sus mismos integrantes, "credibilidad". “Para que te
vaya bien en el rock argentino tenés que ser creíble”, sentencia Hernán
Bruckner, miembro de Árbol junto a Pablo Romero, Martín Millán y
Sebastián Bianchini. Una definición que da para polemizar en tiempos de
shows en megaestadios y rockeros millonarios que escriben sobre la
birra y el hondo bajofondo.
Y esta reflexión acaso sea parte del imaginario de Árbol, una
agrupación que es pensante en su discurso y al momento de hacer música.
Coherencia obliga. Y una coherencia que no es moneda corriente en el
rock argentino actual. Si es que a su estilo se le puede llamar rock.
“Lo que hacemos es algo que no se puede resumir con pocas palabras”, advierte Hernán sobre el eclecticismo del grupo.
Definiciones al margen, Hormigas es un disco que le implicó a la banda un trabajo que, al asomar a la superficie, da cuenta de catorce nuevas cuidadas canciones, con producción propia y disponible en formato de CD y DVD.
- ¿La partida de Eduardo Schmidt les implicó reformular musicalmente el repertorio?
- Hernán: Tuvimos que repartir las voces. El único tema que no hacemos es Ji ji ji
porque estaba arreglado para cinco voces, pero si en algún momento
queremos volver a hacerlo lo arreglaremos de otra forma. Eso no es
problema. Nada es problema a esta altura.
-
El título del disco y el arte que los muestra saliendo del centro mismo
de la tierra, ¿tiene que ver con que está aflorando un trabajo que
alguna vez fue introspectivo, muy para adentro de la banda?
- Pablo Romero: Sí, hubo un trabajo que fue encarado con un concepto
grupal: desde las letras y la composición hasta la música y los
arreglos. Además, al no trabajar con un productor artístico y hacer
todo nosotros, se afianzó más el trabajo para adentro de la banda. Por
eso el nombre Hormigas,
por ser tan grupal. Y esto de la escotilla y salir de abajo, tiene que
ver con una forma de trabajo que constó de varios períodos que nos
implicaron gran cantidad de tiempo.
- Hay una canción que dice Todo lo fácil fue difícil. ¿Qué tantos obstáculos se les presentaron en su carrera para llegar a donde llegaron?
- Hernán Bruckner: Cuando nos ponemos a mirar para atrás, nos cuesta
creer todo lo que nos pasó. Planear algo así es imposible. Hubo mucho
laburo y mucho amor por lo que hacíamos y también mucho azar. Si nunca
hubiéramos grabado la producción independiente que le pasamos a Café
Tacuba no le hubiera llegado a Gustavo Santaolalla. Eso es lo que
generó un cambio importante en la banda. Grabamos en Los Ángeles y
después volvimos a la realidad argentina en la que estábamos antes, y
le fuimos dando, le fuimos dando, y le fuimos dando para que llegue el
reconocimiento más masivo y de la industria, los premios Gardel.
Siempre hicimos lo que nos gustaba: tocar y componer.
- Pablo: Cuando uno hace lo que quiere con el alma, muy difícil no se hace. Puede ser cuesta arriba, pero uno lo disfruta.
- ¿Al rock argentino le cabe el lema “persevera y triunfarás”?
- Pablo: El manual del rock argentino dice que son diez años mínimo
remando para que te vaya bien. Lo dicen como chiste pero es un poco
así.
- Hernán: Acá tenés que convencer al público. Generar credibilidad y
crear una relación. Nosotros tenemos casi una relación de complicidad
con el público. Ensayamos mucho pero también tenemos una cuota de
improvisación muy grande y un humor que a nuestro público le gusta y
entiende y hay un ida y vuelta con eso.
- ¿Qué tanto les influye el contexto social a la hora de hacer música? ¿Un ejemplo es la canción Plata?
- Pablo: Plata
habla de un hombre que vive en la calle y aborda el contexto social y
nos parecía piola hacerlo a capela, porque le aporta fuerza. Hay que
pensar en los demás y que existe gente que vive en este mundo que pasa
necesidades.
- Hernán: Nosotros no somos una banda que denuncie frontalmente las
cuestiones sociales pero sí tenemos una forma de encarar esos temas sin
solemnidad. Es un lenguaje para decir las cosas que abarca a grandes y
chicos. No nos interesa decir que el mundo es una mierda sino tocar el
tema desde otro lugar, más sutilmente e incluso con humor.
- Al margen de lo que ocurre en la canción Plata, hay en el disco un especial cuidado de los registros vocales. ¿Pusieron especial énfasis en esto?
- Pablo: Siempre cuidamos mucho las voces pero en este disco en
particular navegamos por diferentes estilos de trabajo. Pero lo que
cambiamos es la forma de interactuar las voces, de no usar siempre las
mismas armonías. Laburamos mucho, hasta con un coach, sin improvisar
nada.
-
No es usual tanto trabajo vocal en un grupo de rock y menos argentino y
del presente. ¿Sienten que están marcando una diferencia?
- Pablo: Justamente esto es lo que despega a Árbol de otras bandas.
Somos un grupo de rock por decirle de alguna manera. Nos cuesta hasta
ponernos en la batea. Todos preguntan “¿qué hacen?”
-¿Y qué hacen?
- Hernán: Y es algo que no se puede resumir con pocas palabras. Tampoco
podemos elegir una canción que nos represente. Para saber qué hacemos
hay que mirar un show en vivo. Lo que nos interesa es exponer algo
nuevo a nivel grupal. Lo loco que nos pasó con el último disco es que
mucha gente dijo “suena a Árbol”, pero al mismo tiempo dijo “es
distinto”. Y esto tiene que ver más que nada con el cambio de
formación, porque se fue Edu, y, además, tiene que ver con el hecho de
que de disco a disco buscamos un cambio.
Fuente: Terra
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